sábado, 16 de octubre de 2010

Alegato en defensa de La Fiesta Nacional (y de la libertad)


Como todos bien sabéis, el pasado 28 de julio el Parlament de Catalunya, con su 'President' a la cabeza, el 'Molt Honorable' señor Montilla, cordobés de nacimiento, decidía abolir la Fiesta de los toros en esa Comunidad a partir del año 2012.

Pero ahora hagamos un ejercicio de memoria colectivo, e intentemos recordar qué ha pasado, qué pasos se han seguido hasta llegar a la situación actual. Todo empieza con una ILP (acrónimo de 'iniciativa legislativa popular') presentada en la cámara autonómica por diferentes organizaciones ecologistas/animalistas de Cataluña que previamente habían recogido firmas durante varios meses por todo el territorio catalán. De entre todas ellas destaca la plataforma cívica 'Ja n'hi ha prou!' ('¡Ya basta!' en castellano) que cuenta con el apoyo de personajes de la calaña de Pilar Rahola y el omnipresente Enric Sopena, director del diario 'El plural' (que es cualquier cosa menos eso), entre otros.

Una vez alcanzado el número de firmas requerido para la tramitación de la ILP en el Parlament, ésta es presentada y la cambra, como no podía ser de otra manera, la acepta a trámite. Su contenido es debatido en el Parlamento autonómico por los seis grupos políticos que forman actualmente la cámara catalana durante varios días y es finalmente votada el 28 de julio, obteniéndose un resultado favorable a la misma gracias en gran medida a los votos favorables de 'Covergència i Unió' (CiU), 'Esquerra Republicana de Catalunya' (ERC) e 'Iniciativa per Catalunya Verds-Esquerra Unida i Alternativa' (ICV-EUA). El 'Partit dels Socialistes de Catalunya' (PSC) dio libertad de voto a sus diputados, posicionándose la mayoría de ellos en contra de esta ILP, mientras que el 'Partit Popular de Catalunya' (PPC) y 'Ciutadans-Partit de la Ciutadania' (C's) votaron en contra en bloque.

No es propio de un demócrata rehusar la decisión tomada por un Parlamento democrático como el catalán pero en este caso tengo que posicionarme claramente en contra de la decisión allí tomada ese día, no porque crea que los toros no sufren en el ruedo sino porque ese día en el Parlament no se debatía una cuestión animalista, sino identitaria.

De todos es sabido, aunque no se atravan a decirlo abiertamente, que ese día Cataluña prohibió los toros, no porque les preocupen a los políticos catalanes lo más mínimo los animales (E.g. Cataluña es la C.A. que más perros mata en perreras municipales al año) sino porque es una Fiesta de todos los españoles y eso, a algunos, todavía les escuece.

Pero no conformes con impedir a los muchos aficionados taurinos que hay en Cataluña disfrutar de su afición, y dejar a multitud de ganaderos catalanes en la estacada (se prevé que el Govern tendrá que indemnizar a éstos con más de 300 millones de euros por las perdidas que la prohibición de los toros acarreará en el sector), poco después se confirmaría el mayor acto de desfachatez e hiprocresía política que posiblemente hayamos visto en nuestra corta historia democrática: el blindaje de los correbous o toros embolados.

Para el que no lo sepa, se trata de un festejo tipico de les terres de l'Ebre donde se les colocan a los toros una especie de antorchas en las astas, que les provocan quemaduras severas en la zona de la cara y los ojos, mientras la gente trata de esquivarlos.

En esta ocasión todos los partidos que votaron en contra de los toros, con excepción de ICV-EUA, lo hicieron a favor del blindaje de los correbous mientras que los que lo hicieron en contra de la ILP esta vez se abstuvieron, intentando decir que no era necesario prohibir ninguno de los dos.

¿Es quizás porque el toro sufre menos quemándose vivo que siendo 'abanderilleado'? ¿o es porque son una costumbre exclusivamente catalana y no de toda España? Juzgad por vosotros mismos.

Yo sólo digo que, no gustándome en absoluto los toros, los defiendo a capa y espada porque la gente, los aficionados de toda la vida, tienen todo el derecho a ir a una corrida si quieren. Al igual que van al fútbol o al tenis. A nadie le ponen una pistola en la nuca para que vaya si no quiere . El que quiera ir que lo haga y el que no, pues no. En libertad. Mirad que simple.

Una vez más, y no será la última, los políticos han demostrado ir por detrás de la sociedad. Simplemente espero que algún día tengamos unos representantes públicos acorde a la grandeza de nuestro pueblo y sobre todo, de nuestras tradiciones.

VISCA LA LLIBERTAT!



Alejandro Medina Guillén